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Un mensaje cargado de esperanza

Alex Penelas, quien se esfuerza cada día por el futuro del Condado Miami-Dade, en tiempos difíciles expresa palabras alentadoras para este año 2002. Las exigencias de su cargo no le impiden compartir con su familia y guardar especio en su apretada agenda para asistir al Pro Player para aupar a sus Dolphins.

Trayectoria impecable
Nacido en Miami en 1961, Penelas es la persona más joven en ser electa para el board de Comisionados del Condado Miami-Dade, lo cual refleja que se trata de un hombre muy aventajado y con gran sentido social desde muy temprana edad. Esto quedó en evidencia durante su pasantía como Concejal de la ciudad de Hialeah entre 1987 y 1990.

Penelas se graduó Summa Cum Laude en la Biscayne University. En la de St. Thomas recibió un BA en Ciencias Políticas, además de obtener un doctorado honorífico en leyes en 1988. Tres años antes, en 1985, había salido con distinciones de la Escuela de Leyes de la Universidad de Miami. Como se aprecia, un ejemplo de superación a través del estudio.

En una pequeña sala de estar y en la propia oficina del Alcalde Mayor del Condado Miami-Dade se percibe ambiente de trabajo. Gente presurosa en su afán de cumplir una orden y muchos deseos de hacerlo bien. En las paredes el deporte ocupa un lugar: placas y reconocimientos que hablan del apoyo a estas actividades. El entorno forma parte del día a día de Alex Penelas, el joven y preocupado funcionario público que encara con optimismo el futuro de la gran ciudad ubicada al sur de la Florida.

Los sucesos del pasado 11 de septiembre han impactado al turismo del Condado y, por ende, a su economía. Sin embargo, Penelas está confiado en la recuperación y es fiel portavoz de un mensaje tranquilizador, lleno de esperanzas y buenos anhelos para este año 2002. Palabras en extremo creíbles, porque son muchos los logros de su gestión desde que fue electo por primera vez para el cargo el 1 de octubre de 1996.

Penelas, quien se confiesa ciento por ciento aficionado a los deportes, habla con emoción sobre el proyecto de un nuevo centro para el arte y la cultura que se levantará con una inversión aproximada a los 252 millones de dólares. “El mismo permitirá presentar todo tipo de espectáculo”, comenta.

“Creemos en el potencial de la ciudad para organizar eventos de alta factura, como parte de un esfuerzo global que redundará en beneficios de todo tipo para la comunidad de Miami-Dade”.

Dentro de este mismo marco, el Alcalde Mayor se muestra confiado en que la ciudad celebre, tan pronto resulte posible, la entrega de unos premios Grammy Latino, porque como él mismo dice “Miami no sólo es la capital de la música de los países hispanos en Estados Unidos, sino que también es dueña de un ambiente más puro y menos controversial al que quisieron presentar en la oportunidad de retirarle la sede de dicho evento”.

Penelas, de igual forma, lideró el tema de la construcción de un nuevo estadio de beisbol para la ciudad, que sirviera de sede a los Marlins de Florida, aunque reconoce que los actos de terrorismo de Washington y Nueva York atrasaron en su momento el estudio de factibilidades al verse afectado el turismo, de cuyos impuestos se estimaba que podían salir parte de los recursos de la obra.

A pesar de la existencia de un estudio que indica escasa incidencia del deporte para el turismo en el Condado Miami-Dade, en la práctica no resulta así. Las Grandes Ligas de beisbol, el baloncesto de la NBA y el fútbol de la Major League Soccer, muy seguidos en el  área caribeña, son de gran atractivo para los aficionados de los países de la subregión, quienes se movilizan a Miami para ver las más importantes series de los Marlins, los Heat y el Fusion.

Incluso, en las agencias de viajes de esas naciones del Caribe se canalizan paquetes turísticos para hacer seguimiento a los ídolos del beisbol, como por ejemplo Sammy Sosa, en República Dominicana; Andrés Galarraga, en Venezuela; Andruw Jones, en Curazao, Edgar Rentería, en Colombia; José Vidro, en Puerto Rico, además del atractivo que representan jugadores como Barry Bonds y equipos como los Yanquis de Nueva York, con visitas en las series interligas.

Después de desarrollar sus funciones, el Alcalde guarda tiempo para dar correspondencia a su afición por el deporte, sobre todo durante el desarrollo la temporada de la NFL. “Mi equipo de siempre ha sido el de los Dolphins, desde que tenía 10 ó 12 años”, expresa Penelas, quien agrega que “cuando tienen juego en Miami no elaboro una agenda sin contemplar en la medida de lo posible mi asistencia al partido en el Pro Player”.

Como se podrá observar, Penelas es muy fanático del fútbol americano, pero también lo es del baloncesto. El beisbol le parece un deporte más lento, pero de igual forma muestra gran interés por los Marlins. En su oficina, tal como se afirmó en un principio, se aprecian motivos alegóricos al triunfo de este equipo en la Serie Mundial de 1997, así como también de algunas hazañas del deporte colegial de las representaciones universitarias del Condado.

“Cinco días a la semana acudo al gimnasio”, subraya el Alcalde. “Pienso que todos debemos estar en forma para asumir las tareas cotidianas de la mejor manera. Como verán, mi afición por el deporte va más allá de ser un simple espectador pasivo de los juegos dominicales de los Dolphins”.

Con sólo 40 años, hoy guía al gobierno metropolitano más grande de sureste de los Estados Unidos, representado por más de dos millones de residentes de diferentes descendencias étnicas. De acuerdo a cifras que se manejaban antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre -que impactaron a todo Estados Unidos- bajo su gestión el Condado Miami-Dade mostraba la tasa de desempleo más baja por una década, el número más alto de residentes con puestos fijos de trabajos en toda la historia y la proporción combinada de impuesto más baja en 12 años. Por si fuera poco, situó la tasa de criminalidad a los niveles más bajos en 20 años. Acaso, ¿todo esto no se puede resumir con la palabra éxito?

Y, ciertamente, todas esas cifras han dado un viraje inesperado en los últimos meses, pero la inquietud del Alcalde y de su grupo de trabajo está dirigida a retomar el rumbo. La cuestión está -ha dicho- en rescatar la confianza y en llevar una vida normal. El potencial sigue aquí, en la gente de Miami-Dade, algo que no podrá ser vulnerado jamás por un puñado de terroristas.

Otros objetivos tienen que ver con la salud, la niñez, el sistema escolar del Condado y la oxigenación económica por intermedio del comercio exterior. Desde que llegó a la Alcaldía Mayor, ha desarrollado programas comunitarios con el propósito de incrementar la seguridad social para todos los residentes, incluyendo naturalmente ancianos y niños, éstos últimos fieles representantes del futuro a través de los vínculos que están enlazados con un legado tan añejo como verdadero.

Penelas también se ha esforzado por establecer la unidad entre todos los grupos que a diario conviven en el Condado Miami-Dade, en procura de una mayor armonía. Es un aspecto primordial para poder trazar el camino.

En líneas generales, se trata de ese particular mensaje cargado de esperanzas que expresa el Alcalde Penelas, quien al lado de su esposa Lilliam y su hijos William y Christopher, siembra frutos de familia, la más pura esencia de la vida y el medio más adecuado para alcanzar la sana convivencia, compartir generosamente, reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestro propio origen, y para adquirir parte de la visión de la realidad y del mundo.